Con mis palabras


domingo, 25 de octubre de 2015

SEBASTIÁN, LA IMAGEN DE LA DEMOCRACIA

Para mí la imagen de la democracia es mi ahijado Sebastián.

1983, recién nacido.


Sebastián nació a principios del mítico mes de Octubre de 1983. Un bebé de semanas apenas el día que voté por primera vez el domingo 30 de octubre de 1983. Y entonces, era frágil e inocente de todo lo feo que había pasado antes, y de todo lo que pasaría después… Yo voté a Alfonsín. Fue la única vez que ganó mi candidato. Pero tuvimos un Presidente cuyo principal propósito fue afianzar la democracia. Y si bien no logró otros objetivos, ese, afortunadamente, sí lo pudo realizar.

Ya era Calamar.


Para 1989, Sebastián con 6 años, era un terremoto, travieso y divertido. Y ya nos parecía un milagro que pudiésemos votar por segunda vez un presidente. Aunque pudimos practicar el voto en elecciones legislativas y plebiscito en 1984, 1985 y 1987.
1984

1986
1987



En 1995, el Presidente fue reelecto y todo se preparaba para llevarnos a la debacle, pero no para acabar con la Democracia. ¡Y Sebastián ya terminaba la escuela primaria! Su primera meta alcanzada.


Algún año entre 1993 y 1995, con Facundo.

En 1999 ya sabíamos que la Democracia se iba a quedar entre nosotros. En esos años a Sebastián lo veía para sus cumples y alguna que otra vez. Es que cada uno estaba intentando vivir su vida. Él en la joda adolescente y yo estrenando 40 y en camino de la realización personal.


En el 2001 hubo elecciones legislativas. Unos días antes de las elecciones de octubre fui censista. Fui casa por casa en la cuadra que me tocó censar. El enojo de la gente era tan evidente que presagiaba lo que vendría dos meses después. Fue la primera vez (y la única) que impugné mi voto, poniendo en su lugar una “cartita” para los candidatos. Luego, la catástrofe. Todo se arruinó. Fue como si nos quitaran el piso, y nos llevase el huracán. Entendí que la vida personal podía continuar con las alegrías y las tristezas de todos los días. Entendí que, más allá del contexto, yo amaba y era amada. Arreglaba la cocina y el baño, me iba de vacaciones. Y Sebastián terminaba el colegio secundario con el título de Técnico. A los cinco presidentes que se sucedieron ese año no los cuento, nadie los votó. Pero a ellos sobrevivió la Democracia.
2001


En el 2003, Sebastián tenía 20 años. Y la Democracia, también. Y ya sabíamos que, contra viento y marea, estaba vivita y coleando. Y Sebastián, también. Y vinieron de Santa Cruz. Y cambiaron tantas cosas. Para muchos fue lo mejor. Para otros lo peor. No me considero una tibia, pero siempre intenté mantenerme equidistante: ni los sublimé, ni los denosté. Les reconozco que hicieron mucho bueno, y mucho malo, también.



 En el 2007 Sebastián estaba de novio con Florencia. A ella la conocí en mi casamiento. Después de 17 años de convivencia, con Mario decidimos dar el gran paso. A los pocos días, Cristina era Presidenta. Sebastián y la Democracia cumplían 24 años.
2007, me casé con Mario

2007 En mi casamiento con Florencia

2011. Un país en pugna: Apocalípticos e Integrados. K y Anti K. Sebastián ya era papá de Abril y se había casado con Florencia. Ya teníamos 28 años de democracia. Una vez más, elegí a un presidente que no ganó.
2011 Sebastián, Florencia y Abril



2010 Con los padrinos y Abril
1984. En el Bautismo con sus padrinos, Daniel y Claudia.

2011 Con mi ahijado Sebastián en el Bautismo de su hija, Abril.


Ahora, 2015. Es la vida que pasa y sucede. Es la octava vez que elegimos presidente. Alfonsín, Menem, De la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner. Ellos contribuyeron a que la democracia se consolide. Ya son 32 años. ¡Viva Sebastián! ¡Qué viva muchísimos años más!


32 AÑOS DE DEMOCRACIA CON SEBASTIÁN


1983











2015





(Los Pumas acaban de perder ante Australia. Yo me voy a votar.)

domingo, 22 de abril de 2012

Hadas en Santa Fe

Como tímidos pezones
asoman los primeros brotes en los plátanos
de Avenida Santa Fe.


Una brisa nueva,
el suspiro de las hadas,
planea por el largo corredor
de veredas,
boutiques novedosas
y chicas lindas.


El aire es cálido
y Buenos Aires retoma su buen humor.


Es primavera en Buenos Aires
y me beso con mi chico de barba
que me regala un clavel apasionado.


Las Hadas de sutiles alas
se ríen y se compran blusas soñadas
y calzan sus botas altas y faldas pequeñas.


Yo camino de la mano
con mi amor




Para mañana las Hadas habrán pasado.

sábado, 14 de abril de 2012

Pequeñas y rosadas

son las manos de la ternura.


Quieren restañar heridas.

Heridas viejas que ya cicatrizaron.

Así.

Y ahora son cicatrices viejas.





Pero el alma se parece más al tronco de un árbol

que a la tersura de la seda.

viernes, 27 de agosto de 2010

Happy New Year


Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar

Haikus

todo es deseo
y noche terciopelo.
un murciélago




Rayo fugaz
en la tarde del sauce,
un colibrí





viernes, 9 de julio de 2010

Todo día es inauguración de un gesto:


el hueco del antebrazo,
el mechón que cae en la nuca,
la mirada de reojo.
la excusa del café negro.
No vale estar con alguien
y que digas que estás solo.




No me hables de sexo ahora,


calláte y sentílo.
Te recostás en la almohada,
sos un insolente
y eso me gusta,
Me gustás así chico lindo.
Me gusta tu mirada 007
y tu charla de arte eterna
Y también Kashmir en la noche de Buenos Aires
y el saxo de Coltrane.


Dame un faso
¿tenés fuego?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Vuelo bajo

La chica se llama  Sofía.  Tiene flequillo cortito y pelo largo y lacio.  Y una pera partida, un poco de varón,  pero a ella le queda muy simpática.  Los ojos castaños y grandes.  Se junta con sus compañeras en un bar y  hacen los trabajos prácticos.  Nadie la considera ni la más linda ni la más inteligente, ni siquiera ella lo supone.  Sin embargo, lo es.
Sofía pone empeño para hacer todo.  Un empeño apacible, como es su vida.  Cuando vuelve del colegio es muy tarde y en el colectivo hay poca gente a esa hora.  Sin querer, apoyando la cabeza contra la ventanilla se duerme.  Y sueña.  Sueña que vuela en un vuelo manso, y que ve su barrio desde arriba.  Y que desde la terraza los vecinos le gritan   "¡Sofía!  ¿Qué haces?  Bajáte, te vas a romer el alma".  Pero ella no hace caso, porque presiente un poquito de envidia en sus palabras.  Y además porque en esa tarde soleada disfruta del vuelo bajo.
Cuando abre los ojos se pasó varias cuadras de su parada.  Ahora tendrá que volver corriendo por calles oscuras y solitarias.  Y descubre que no puede reconocer si ha despertado verdaderamente o ha pasado a otro sueño.

sábado, 3 de abril de 2010

En la palma de su mano

Son palabras que caen de mis manos
desparramadas al viento y buscando un recodo
donde descansar
y guarecerse de tempestades.


Susurros de jazz
que trae la marea baja
el efluvio de otros tiempos...
En tus ojos veía
rascacielos de Nueva York,
inciensos de frutillas,
zapatillas Pony,
una canción de Fleetwood Mac
y un bus amarillo a la escuela.


Las olas traen esos recuerdos
y los vuelve a llevar lejos,
junto a las gaviotas.


Pero sé que cada tanto
volverán a mí,
volverás a mí en esas palabras,
en una canción de Simon & Garfunkel,
en un aroma de incienso a frutillas.

Volveré a esos días
volveré a los veinte años.




Sopla una brisa fresca...


Tu ausencia de los lugares de siempre
me indican que ya te fuiste
aunque nadie quiera o pueda
decírmelo.


Adiós.


"y hasta que volvamos a vernos
que Dios te guarde en la palma de su mano".

viernes, 2 de abril de 2010

Nada de obligaciones

Increíble, dije que iba a dormir lo suficiente como para descansar este laaaaaargo fin de semana, pero aquí estoy desde las seis de la mañana blogudeando y leyendo lo de otros.
Tengo pilas de obligaciones
Visitar a mamá
Visitar a mi suegra
Visitar a Lucia
Planear trabajos de la escuela.

Lo mejor será DORMIR, practicado como deporte.

sábado, 27 de febrero de 2010

El tiempo se escurre entre los dedos

Foto:
www.fotopaises.com/imagenes/AR/1/1132496292.jpg
El tiempo se escurre entre los dedos. Granos de arena, cada grano un día, una hora, un minuto, un segundo. Todo se escurre y es frágil y es efímero. Todo está hecho para perderse.
Esta es la historia de una persona que carga con toda su vida en un pequeño bolsito de loneta gris. La persiguen los nazis. Ella corre hacia la plataforma del tren con su pequeño bolsito de loneta gris. Debe alcanzar ese tren para poder huir a la frontera. Del otro lado, adonde no pueden atraparla, viven sus padres ya ancianos. No será fácil llegar. No es fácil salir. En principio ya no recuerda exactamente quién es ni porqué la persiguen. No recuerda si es hombre o mujer, joven o viejo. Antes tenía sueños premonitorios que la preparaban para lo que vendría, pero esos sueños ya han desaparecido hace mucho tiempo. La persiguen porque es judía probablemente. Ella llega ante el tren. Carga con su bolsito de loneta gris que contiene toda su vida, su pasado, todas sus posesiones caben allí. Y es lo primero que arroja dentro del tren que comienza su marcha lentamente y ella se sube de un salto. El andén se pierde en el horizonte que se incendia en un atardecer rabioso. El rojo ardiente de la puesta del sol convierte al horizonte en un paisaje bellísimo y dulcemente triste. Allí está la frontera. Allí viven sus padres ya ancianos que la esperan. Su padre, que había muerto, y ahora tiene el pelo blanco la espera junto a su madre. Pero ella ahora está sola de este lado y no tiene más que su pequeño bolso de loneta gris. Los nazis también logran subir al tren y la persecución sigue arriba. Ella corre de un vagón a otro. En uno de ellos, en lugar de asientos, hay una larga mesa en el medio donde los pasajeros pueden comer, sentados en unos bancos largos paralelos a la mesa. Allí se encuentra con una joven. Es muy bella, de pelo oscuro ensortijado y largo y ojos verdes. Es muy dulce y apacible. Es ese tipo de personas que siempre están seguras de lo que hacen. Le sonríe con dulzura a la fugitiva,  que siente celos de la joven bella.
Del otro lado de la frontera, esperan sus padres. Ahora que está sentada ante esa mesa, con la joven bella del otro lado, frente a ella, la persecución ha cesado.
- Soy Sofía –dice la joven.
La fugitiva no quiere hablar, pero Sofía ejerce una fascinación tan fuerte sobre ella que es imposible no mirarla. Y Sofía parece como si la hubiese estado esperando y espera una señal para actuar o decir algo, pe
ro siempre manifiesta serenidad y parece dispuesta a transmitírsela a Claudia.
- La verdad está en el centro. Hay que llegar a él para encontrarla, aunque no siempre nos agrada su apariencia. La verdad es belleza, sin embargo, no siempre se manifiesta en toda su belleza ante nuestros ojos, que están velados por el humo de nuestra subjetividad.
La presencia inequívoca de la angustia y los leones sueltos en el viento. Soñar despierta, volver a ser quien era.